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sábado, 6 de noviembre de 2010

El palacio de cleopatra




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Su nombre completo fue Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ (Cleopatra Filopator Nea Thea) y era la séptima en llevar ese nombre dentro de la familia que dominaba el país del Nilo desde que Ptolomeo Soter, el diádoco de Alejandro, se estableciese en Egipto tras su muerte y, después de una cruenta guerra con sus antiguos compañeros, se autoproclamase faraón. Hija de Cleopatra V y Ptolomeo XII “Auletes”nació en el 69 a.C.
 
Frente a lo que piensan algunos, Cleopatra era totalmente griega, los Lágidas adoptaron el ritual faraónico de casarse entre hermanos para preservar la sangre real, por lo que la reina del Nilo no tuvo ni una gota de sangre egipcia o africana, lo que sí se sabe es que Cleopatra VII fue la primera reina ptolemaica que aprendió el idioma egipcio. Todos los testimonios de su tiempo indican que era una mujer muy inteligente, culta y refinada, cuando se presentó en público por primera vez con catorce años, además de su griego vernáculo, ya hablaba egipcio demótico, hebreo, sirio, arameo y algo de latín; como una especie de precursora de Hypatia, fue educada por un elenco de preceptores griegos y era mujer versada en literatura, música, política, matemáticas, medicina y astronomía. 

Cuando contaba con dieciocho años de edad, su padre se ahogó en el Nilo, acausa de su muerte, su hermano de doce años, Ptolomeo XIII, y ella heredaron Egipto como corregentes y esposos. No era su único hermano: tenía otro hermano y posteriormente esposo, Ptolomeo XIV, y tres hermanas más, dos mayores, Cleopatra VI (desaparecida misteriosamente) y Berenice IV, y una menor, Arsinoe IV: Corría el otoño del 48 a.C. Egipto estaba medio arruinado cuando Cleopatra pugnó con su hermano por el trono y fue expatriada a Siria. Hambrunas, grandes desigualdades y permanentes intentos de usurpación, incluso por parte de su hermana Arsinoe, se prodigaban el país de las dos tierras, su hermano y faraón, Ptolomeo XIII, era un niño en manos de tres intrigantes; el eunuco Potino, su preceptor Teodoro y el capitán de la guardia, Aquilas; fueron estos tres hombres quienes decidieron asesinar a Pompeyo el Grande cuando, huyendo de Farsalia (Grecia), desembarcó en Egipto solicitando ayuda y asilo a Ptolomeo, pensaron que así agradarían a César, cuando, en realidad, le enojaron al mostrarle la cabeza del que había sido su suegro. 

César recibió en Alejandría a la aspirante, la cual se presentó ante él burlando la férrea vigilancia que había organizado Aquilas, el cónsul accedió a mediar entre los dos hermanos como testamentario del padre de ambos; roma era desde hacía años tutora de Egipto a causa de las deudas astronómicas que arrastraban los últimos reyes lágidas. Después de varios conflictos, el ataque de los partidarios de Ptolomeo a la ciudad que se saldó con el incendio de la Gran Biblioteca, intrigas, ejecuciones y batallas, Ptolomeo XIII murió ahogado en el Nilo, como su padre, Arsinoe fue conducida a Roma cargada de cadenas y Cleopatra quedó como única regente de Egipto, en connivencia con César, aliado y amante de la reina. Quizá su entrada triunfal en Roma junto al dictador provocó a los republicanos más acérrimos. Esta feliz unión se truncó los idus del 44 a.C. en las escaleras del teatro de Pompeyo, César fue asesinado por varios elementos tradicionalistas y Cleopatra tuvo que huir de Roma con su hijo Cesarión, fruto de su relación con César.


Nada más regresó a Egipto, ordenó envenenar a su hermano y esposo Ptolomeo XIV, evitando así cualquier conato de usurpación, la situación de Egipto era penosa: canales de regadío cegados, plagas y hambre por doquier, poco más de un año después, otro romano arrogante y necesitado llamó a su puerta; era Marco Antonio, fiel legado de su esposo asesinado y su más encarecido vengador. Antonio acababa de romper el equilibrio entre los tradicionalistas republicanos y sus compañeros de triunvirato Octavio Augusto, sucesor de César, y Lépido, un hombre de paja, Antonio le solicitó apoyo a Cleopatra, la cual accedió aún teniendo su país al borde de la ruina. 

En aquella cita, ambos se enamoraron apasionadamente, Antonio volvió después a Roma y se casó con Octavia, la hermana de su por entonces amigo y futuro gran adversario, Cleopatra tuvo dos hijos con Antonio, Alejandro Helios y Cleopatra Selene. Cuatro años después, Antonio volvió a Egipto y se desposó con su amada, sin haber repudiado antes a Octavia. Aquel tórrido adulterio fue el detonante de las hostilidades entre Octavio y Antonio. Mientras el primero soportaba penurias en Roma, fiel a su política de austeridad y trabajo, el segundo dilapidaba los recursos del Imperio desde su palacio de Alejandría; Octavio supo como poner en contra de Antonio a toda la mitad occidental del estado, sobretodo a las facciones más conservadoras del Senado que se escandalizaban de la vida licenciosa de Antonio y Cleopatra, acusada de regicidio, incesto, lujuria, etc. El punto crítico lo rebasó Octavio cuando, violando el secreto que lo protegía, leyó en público el testamento de Antonio en el Senado; En él le concedía arbitrariamente a su esposa el control de medio Oriente romano, le otorgaba el gobierno de Armenia y Cirene a sus dos hijos y, lo peor, mostraba su deseo de ser enterrado en Alejandría… Aquello soflamó a la rancia aristocracia romana, que le declaró la guerra a Egipto. Era el 32 a.C.

La batalla decisiva entre ambos contrincantes tuvo lugar en las costas de Actium (Grecia), el 2 de Septiembre del 31 a.C. La flota romana comandada por Agrippa arrinconó a la escuadra egipcia, Cleopatra huyó ante la presión romana y Antonio abandonó a sus hombres para reunirse con ella; Menos de un año después, en Julio del 30 a.C., Octavio entró en Alejandría. Antonio, crédulo de un informe falso que le anunció la muerte de su esposa, se suicidó clavándose su gladio, Octavio se reunió con Cleopatra. El princepe de Roma pretendía conducirla a Roma, pero ella sabía que si accedía a acompañarle desfilaría cargada de cadenas como había sucedido con su hermana Arsinoe, viendo que no era capaz de seducirle con sus encantos, pues Octavio era hombre frío y calculador, optó por seguir a su marido hacia el mundo de los muertos, según la versión más común, fue un áspid proporcionado por una de sus fieles esclavas quien tuvo el honor de privarle a Octavio Augusto del placer de mostrar a la arrogante reina de Egipto como su esclava.

La cena mas cara del mundo

El valor de esta cena asciende a diez millones de sestercios, consultadas algunas referencias para calcular el equivalente en euros, la cena en cuestión ascendería a unos 15 millones de euros,  la otra cuestión sería el número de comensales que en este caso sólo sería una, Cleopatra VII..

Marco Antonio, amigo de César y su más encarecido vengador, solicitó el apoyo de Cleopatra, la cual accedió aún teniendo su país al borde de la ruina; después de un sensual encuentro en Tarso, en su fastuoso trirreme real, Cleopatra exigió la ejecución de su hermana Arsinoe como requisito indispensable para prestarle ayuda a Antonio, el cual accedió a su propuesta, en aquella cita, ambos se enamoraron apasionadamente. Cleopatra, tratando de impresionar a su amante, apostó que era capaz de meterse “entre pecho y espalda” una cena de diez millones de sestercios; lógicamente, Marco Antonio aceptó.

Llegado el día en cuestión, se sirvió la cena con los majares más exquisitos y, lógicamente, caros pero nada raro a la vista de Marco Antonio, llegó Cleopatra a la cita con un impresionante collar con dos hermosas perlas, se dirigió a Planco, elegido juez de la contienda, y le preguntó cuánto podría valer cada una de las perlas: “Al menos, cinco millones de sestercios“, contestó el juez.

Tras dicha “tasación”, Cleopatra echó una de las perlas en una copa y la llenó de vinagre para que se disolviese la perla y poder beberla, cuando iba a repetir la operación con la segunda perla, para “gastar” los diez millones, Marco Antonio se dio por vencido.

viernes, 29 de octubre de 2010

El faraón Khufu

Keops nació por el año 2400. Hijo del faraón Snefrú y de Hetepheres; gobernó con mucha mano diestra alcanzando una fama de cruel, subió al trono en el año 2389, siendo el segundo faraón de la Cuarta Dinastía que gobernó durante veinte y cuatro años, del Imperio Menfita (Memphita). Fue un faraón muy administrador, se dedicó muchísimo a reestructurar distritos administrativos, clases sociales y ejército. Keops impuso un estilo de vida de mucho lujo en su corte, amante del lujo, mandó reconstruir el palacio de los faraones dotándole de grandes lujos, como buscar turquesas en el monte Sinaí, mandando a su propio ejército para ello; también explotó minas de la piedra diorita. Gracias a él, la monarquía llegó a un poder totalmente absoluto; un sistema político superviviente con el paso de los siglos, la corte de un faraón siempre estaba compuesto por un consejo de eruditos, todos de estirpe noble y alguno que pudiera ser ascendido a la condición por orden del faraón.

En la pirámide política tenemos en la cúpula al faraón, seguido por sus consejeros; le sigue la nobleza y los sacerdotes, después y tirando hacia la base, escribas y funcionarios; posteriormente la plebe, el pueblo llano y los esclavos, curioso saber que Keops no admitió esclavos para la construcción de sus mastabas. Se casó dos veces y tuvo cuatro hijos, a los cuales no trató muy bien, se han oído muchas leyendas de como trataba a sus hijos, en especial a su hija que, según cuentan, llegó a ordenar que se acostara con quien pudiera pagar una cantidad deseada por él para conseguir así, financiación de la clase noble para construir su complejo piramidal.

El faraón Khufu (o Keops en griego) pasó a la historia por su gran labor arquitectónica y también por su carácter rudo y tirano, poco se sabe de este personaje, nada dejó en vida más que su reputación, su historia, el complejo piramidal de Keops y una estatuilla con su relieve, hallado en Abydos, el lugar de enterramiento más importante de la época del período dinástico, de los primeros tiempos de los faraones, situado en el Alto Egipto.

lunes, 18 de octubre de 2010

La última cena


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El Joven Modelo de la Ultima Cena

A Leonardo Da Vinci le llevó siete años completar su famosa obra titulada " La Última Cena" las figuras que representan a los 12 apóstoles y a Jesús fueron tomadas de personas reales.
La persona que sería el modelo para ser Cristo fue la primera en ser seleccionada, cuando se supo que Da Vinci pintaría esta obra, cientos de jóvenes se presentaron ante Leonardo para ser seleccionados; Da Vinci buscaba un rostro que mostrara una personalidad inocente, pacífica y a la vez bella. Buscaba un rostro libre de las cicatrices y los rasgos duros que deja la vida intranquila del pecado, finalmente, después de algunos meses de búsqueda seleccionó a un joven de 19 años de edad como su modelo para pintar la figura de Jesús, por 6 meses Leonardo trabajó para lograr pintar al personaje principal de esta magnánima obra.

Durante los 6 siguientes años, Da Vinci continuó su obra buscando a las personas que representarían a 11 apóstoles; dejando para el final a aquel que representaría a Judas, el apóstol que traicionó a Cristo por 30 monedas de plata. Por semanas estuvo Da Vinci buscando a un hombre con una expresión dura y fría, un rostro marcado por cicatrices de avaricia, decepción, traición, hipocresía y crimen, un rostro que identificaría a una persona que sin duda alguna traicionaría a su mejor amigo; después de muchos fallidos intentos en la búsqueda de este modelo llegó a los oídos de Leonardo que existía un hombre con estas características en el calabozo de Roma.

Este hombre estaba sentenciado a muerte por haber llevado una vida de robo y asesinatos; Da Vinci viajó a Roma en cuanto supo ésto; este hombre fue llevado ante Da Vinci a la luz del sol. Leonardo vio ante él a un hombre sin vida, un hombre cuyo maltratado cabello largo caía sobre su rostro escondiendo dos ojos llenos de rencor, odio y ruina, al fin Leonardo Da Vinci había encontrado a quien modelaría a Judas en su obra. Por medio de un permiso del rey, este prisionero fue trasladado a Milán al estudio de Leonardo Da Vinci, por varios meses este hombre se sentó silenciosamente frente a Da Vinci mientras el artista continuaba con la ardua tarea de plasmar en su obra al personaje que había traicionado a Jesús; cuando Leonardo dio el último trazo a su obra se volvió a los guardias del prisionero y les dio la orden de que se lo llevaran. 
Mientras salían del recinto de Da Vinci el prisionero se soltó y corrió hacia Leonardo Da Vinci gritándole: "¡Da Vinci!! ¡Obsérvame!! ¿No reconoces quién soy?" Leonardo Da Vinci lo estudió cuidadosamente y le respondió: "Nunca te había visto en mi vida, hasta aquella tarde fuera del calabozo de Roma." El prisionero levantó sus ojos al cielo, cayó de rodillas al suelo y gritó desesperadamente: "¡Oh Dios! Tan bajo he caído!" Después volvió nuevamente su rostro al artista y le gritó: "Leonardo Da Vinci!! Mírame nuevamente, pues, yo soy aquel joven cuyo rostro escogiste para representar a Cristo hace siete años!!!".